Existen distintos tipos de ojeras, por lo que es fundamental identificar si se trata de una ojera hundida, pigmentada o una combinación de ambas, para seleccionar el tratamiento más adecuado.
Las ojeras hundidas se deben a una pérdida de volumen en la unión entre el párpado inferior y la mejilla. En estos casos, puede utilizarse ácido hialurónico específico para esta zona, que ayuda a suavizar el surco, mejorando la transición entre ambas zonas y aportando un aspecto más descansado.
Las ojeras pigmentadas, por el contrario, se abordan con opciones como cosmética médica despigmentante, mesoterapia, peelings específicos o láser.
Una correcta valoración médica es clave para determinar el tipo de ojera y planificar un tratamiento individualizado, siempre respetando la delicadeza de esta zona.
