Consiste en valorar el rostro en conjunto, no solo como zonas aisladas. Con el paso del tiempo, se producen cambios en la piel, la grasa, los músculos y el hueso que afectan a la armonía facial global.
Este tratamiento combina diferentes técnicas para restaurar volúmenes, mejorar la calidad de la piel y redefinir contornos, respetando siempre la expresión y naturalidad del rostro.
El objetivo no es transformar, sino recuperar la frescura y proporción facial de unos años atrás, adaptando cada intervención a las necesidades concretas del paciente, según su edad, estructura y objetivos.
